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viernes, 11 de noviembre de 2016

Crioterapia. Uso y contraindicaciones

La fisioterapia dispone de un amplio abanico de técnicas terapéuticas entre las que se encuentra la crioterapia. A pesar de ser una herramienta básica en el tratamiento y prevención de lesiones, a día de hoy existe un gran debate entre los profesionales de la salud sobre su eficacia, efectos fisiológicos y terapéuticos y sobre todo en lo que a indicaciones de aplicación se refiere.

Si nos basamos en la propia etimología de la palabra, crioterapia significa "frio curativo" o "terapia mediante el frio". Es decir, la crioterapia es una técnica de fisioterapia basada en la aplicación del frio sobre el organismo con fines terapéuticos. Sin embargo, son los efectos de esta técnica lo que genera mayor controversia, especialmente su aplicación durante la fase aguda de un proceso lesional. ¿Y por qué especialmente en esta primera fase?

INFLAMACIÓN VS CRIOTERAPIA
Ante cualquier proceso lesional o traumático, nuestro organismo reacciona provocando una inflamación en la zona afectada. Contrario a la creencia popular de que la inflamación es algo negativo contra lo que debemos luchar y eliminar a toda costa, lo cierto es que la inflamación es un  proceso fisiológico de curación del propio cuerpo, esencial y necesario para la protección de los tejidos sanos y reparación de los tejidos lesionados.
Al producirse una lesión, nuestro organismo desencadena una serie de reacciones fisiológicas con el fin de evitar o minimizar los daños; la inflamación aguda. Inmediatamente se produce en la zona afectada una vasodilatación (aumento del calibre de los vasos sanguíneos), lo que genera un aumento considerable del flujo sanguíneo, que a su vez provoca un aumento de la temperatura y rubor en la zona lesionada.


Brevemente, como todos sabemos la sangre transporta una gran cantidad de células entre las que se encuentran los leucocitos (encargados de la respuesta inmunitaria) y las plaquetas (involucradas en la coagulación de la sangre y detención de la hemorragia). Durante un proceso inflamatorio, al producirse una vasodilatación también llegan obviamente más cantidad de estas células y otras sustancias que participan en el proceso. Por eso cualquier proceso inflamatorio tras una lesión es imprescindible para defender al organismo y favorecer la regeneración del tejido normal. De hecho, en muchas técnicas de fisioterapia lo que buscamos es aumentar y potenciar dicha inflamación con el fin de regenerar el tejido y mejorar su calidad.

Sin embargo, uno de los efectos que provoca la crioterapia es la vasoconstricción o estrechamiento de los vasos sanguíneos, lo que se traduce en una disminución del flujo sanguíneo, es decir, todo lo contrario que se consigue con la inflamación. Puede parecer entonces que el uso de la crioterapia sea incoherente en este caso y de hecho es el principal argumento de aquellos que se oponen a su uso en la fase aguda de una lesión, atribuyendo a la crioterapia un carácter antiinflamatorio. No les falta parte de razón, pero lo cierto es que no existe ninguna evidencia que demuestre que la crioterapia DETIENE la inflamación, solo tiene capacidad para ATENUAR el proceso. Es cierto que disminuye el flujo de sangre en un primer momento, pero también gracias al estrechamiento aumenta la presión con la que llega la sangre y además posteriormente se produce un efecto rebote que conlleva una vasodilatación.

Por lo tanto diremos que la crioterapia modula la inflamación y esta modulación es interpretada por muchos estudios como algo positivo, puesto que impide la destrucción masiva del tejido por parte de los leucocitos. De hecho, en medicina se estudia que "el fármaco ideal" es aquel que aumenta los efectos saludables de la inflamación pero controlando sus secuelas perjudiciales. Por eso, en mi opinión, la crioterapia en la fase aguda está indicada en lo que al "debate inflamación" se refiere. ¿Qué pensáis vosotros?

EFECTOS TERAPÉUTICOS
  • Disminuye el dolor
Provoca un efecto analgésico que produce una sedación local, disminuyendo la sensibilidad y la percepción del dolor, pudiendo llegar a un efecto anestésico. Disminuye el umbral doloroso por bloqueo de la conducción de los impulsos nerviosos por inhibición de las terminaciones nerviosas. Se conoce con el nombre de termoanalgesia. A nivel de rehabilitación este componente es de grandísima ayuda, ya que nos permite una movilización precoz de la extremidad sin dolor.
  • Reduce el edema
Importante no confundir edema con inflamación. Un edema es la acumulación anormal de líquido en el espacio tisular, es decir, en el espacio intercelular o también llamado intersticial. El frio ayuda a la reabsorción del líquido. Al reducir el edema conseguiremos una mayor movilidad, menos dolor, menos fibrosis y menos riesgo de sufrir un síndrome compartimental.

  • Reduce la inhibición muscular refleja
El frio reduce la inhibición refleja provocada por el dolor, produce una acción miorrelajante que disminuye el tono y la espasticidad muscular. Rompe el ciclo dolor-espasmo-dolor. Lo cual normaliza la función muscular de manera más rápida.
  • Atenúa el proceso inflamatorio
No detiene la inflamación (nos interesa que haya inflamación), lo que hace es moderar sus efectos, como he explicado anteriormente.
  • Reduce el matabolismo celular
El frio disminuye la demanda de oxígeno y gracias a ello evitamos o reducimos la lesión hipóxica secundaria, es decir, la propagación de la lesión hacia las células que quedan sanas. Se puede producir de dos formas:
  • Lesión enzimática secundaria: los lisosomas de las células dañadas liberan unas enzimas cuyo objetivo es digerir los restos celulares, pero con ello, pueden destruir también la membrana de las células sanas.
  • Lesión hipóxica secundaria: es un desajuste metabólico producido por un déficit de oxígeno. Surge una acidosis celular que provoca la rotura de la membrana, de ella se liberan enzimas lisosomales y de esta forma, nuevos residuos se agregan al hematoma que junto a la falta de O2 provocan más daño.
* Todos los efectos persiguen un mismo fin; fomentar la movilización temprana y la recuperación de la función.

COMPOSICIÓN DE LOS TEJIDOS
A pesar de existir una opinión más o menos uniforme en lo que a efectos generales se refiere, no ocurre lo mismo si tenemos en cuenta las particularidades de cada tejido. Algunos fisioterapeutas defienden que la efectividad de la crioterapia depende del tipo de tejido que se trate y en particular de la vascularización del mismo. Lo cierto es que los tejidos poco vascularizados como los tendones y ligamentos tienen menor capacidad de regeneración que aquellos más vascularizados como el tejido muscular (músculos). De esta forma, si aplicamos frio en los tejidos con poca vascularización reducimos su metabolismo y añadimos un plus de dificultad a la regeneración tisular.

No cabe duda de que no les falta razón, sin embargo, en mi opinión, en estos casos, la aplicación de crioterapia ganaría en el cómputo global puesto que hay que valorar otros aspectos antes mencionados como la disminución del dolor, el edema, el espasmo muscular y la lesión hipóxica secundaria. Gracias a ello conseguiremos una movilización temprana sin dolor, indispensable para la correcta regeneración del colágeno (composición básica de tendones y ligamentos) y eso es una prioridad.

MODALIDADES TERAPÉUTICAS
Las diferentes modalidades de aplicación son un tema muy extenso por la infinidad de técnicas que existen. Brevemente citaré las más utilizadas en el ámbito de la fisioterapia:
  • Aplicación de hielo sobre la zona a tratar de forma "estática". Colocar siempre una toalla, papel o paño entre la piel y el hielo para evitar quemaduras. 
  • Criomasaje: combinación de técnicas de masaje aplicadas con hielo.
  • Criocinética: combinación del hielo con movilizaciones y ejercicio activo.
  • Crioestiramiento: estiramientos musculares combinados con hielo.

MODOS Y TÉCNICAS DE APLICACIÓN
Se debe tener mucho cuidado con los tiempos de aplicación. Menos tiempo del indicado producirá poco o ningún efecto, mientras que un exceso, dependiendo de la técnica puede provocar además de quemaduras, un efecto rebote en el organismo por exceso de frio y provocará los efectos contrarios a los que queremos conseguir. Existen multitud de modos de aplicación, estas son algunas:
Contacto: existen diversas formas de aplicación. Mediante bolsas de hielo natural (hielo picado), mediante "cold packs" o compresas químicas formadas por nitrato amónico y agua que al golpear la bolsa, ambas sustancias se fusionan y generan un frio instantáneo de 0ºC.
Conducción: mediante inmersión en baños de agua fría con hielo, pueden ser totales, sumergiendo todo el cuerpo o parciales, introduciendo solo la parte lesionada durante unos 10-15 min, en función de la sensibilidad de cada persona. Aplicaciones intermitentes.
Evaporación: utilización de aerosoles que contienen gases como el metano, el cloruro de etilo o el fluoruro de metilo. También se utiliza el nitrógeno líquido, su aplicación es breve, rápida y dinámica.
CONTRAINDICACIONES
Antes de utilizar la crioterapia como parte del tratamiento, consulte con su médico y fisioterapeuta. No se debe utilizar la técnica como medida terapéutica en los siguientes casos: enfermedades cardiacas y problemas vasculares, diabetes, alteraciones sensoriales, síndrome de Raynaud, urticaria, alergia o hipersensibilidad al frio y enfermedades renales o viscerales.

NO EXCESO DE HIELO
El tiempo de aplicación del hielo no superará nunca los 20 minutos cada 2-3 horas. Siempre protegido con una toalla entre el hielo y la piel. 
Varios estudios han descrito daño neurológico tras la aplicación de hielo de forma continuada (más de 20 minutos), con pérdida temporal de la función motora y sensitiva. Si el hielo se retira a tiempo se puede recuperar, pero sino puede causar daños importantes.
Cuánto más superficial sea el nervio y más tiempo se aplique el hielo, mayor probabilidad de daño neurológico existe.

Por lo tanto, hielo si, pero como todo en esta vida, con cabeza por favor.

jueves, 10 de noviembre de 2016

¿Cuando acudir al masajista?

Bajo mi punto de vista más que acudir al masajista antes o después de una carrera, para cualquier atleta que practique deporte, creo que es imprescindible acudir regularmente a sesiones de masaje y recuperación, siendo ideal establecer un plan acordado conjuntamente entre masajista y entrenador, pues esta frecuencia o periodicidad dependerá del tipo de musculatura, de los problemas musculares que sufras, de tu calendario competitivo, de las horas que dediques a tu entrenamiento, o de cómo te encuentres en un determinado momento. 
Hay muchas dudas entre los atletas populares sobre cuándo es mejor hacerse masaje. En este sentido comentar que no hay un momento óptimo para realizar masaje, sino un tipo de masaje para cada momento. Hemos de saber escuchar y conocer a nuestro cuerpo para darle lo que necesita en cada situación. 
Se puede realizar masaje en cualquier situación de entrenamiento o competición antes o después, aunque evidentemente el profesional deberá tener en cuenta el momento y la intención de ese masaje, ya que en función de esto variaran las maniobras, la intensidad, la velocidad, y el tiempo de realización en función de nuestro objetivo.
Si hablamos de masaje descontracturante o regenerador, es este al cual deberíamos prestar atención a la hora de establecer una pauta periódica para prevenir y mejorar nuestro rendimiento. A partir de aquí, se podría hacer cualquier tipo de modificación en función de las necesidades del atleta. 

En términos generales las consecuencias de estas sesiones periódicas serán evitar o disminuir el riesgo de lesiones y mejorar nuestra aptitud y nuestro rendimiento frente al entrenamiento o competición. A título orientativo, podríamos establecer una pauta de masaje cada 15 días aunque como hemos dicho es preferible establecerlo con nuestro entrenador y masajista. Para cualquier deportista, es fundamental rodearse de buenos y experimentados profesionales (entrenadores, fisios, masajistas, etc..) para asegurarse una práctica deportiva sana, duradera y efectiva.

lunes, 15 de agosto de 2016

Utilización del Foam Roller

¿Y que es el foam roller? se trata de un objeto cilíndrico de gran tamaño que nos ayudara tanto a masajear como a realizar ejercicios muy útiles para aliviar nuestro dolor.

Para una mejor realización de todos los ejercicios os recomiendo colocaros sobre un tapiz o alfombra que evite que el foam roller se escape rodando cuando hacéis los ejercicios.

Para los que no lo conozcáis, el foam roller es simplemente un rodillo de espuma rígida que podemos encontrar en variedad de longitudes y diámetros, con dibujos o lisos, dependiendo del uso que vayamos a darle. Procede del mundo de la rehabilitación de lesiones y se ha abierto paso en los últimos años hasta formar parte de los entrenamientos de muchos deportistas.

El foam roller, dentro del entrenamiento, se utiliza para la autoliberación miofascial; es decir, para la estimulación mecánica de la fascia, un tejido conjuntivo que recubre todos los músculos e incluso se inserta en ellos, y los conecta entre sí. La fascia interrelaciona e interconecta todo nuestro sistema muscular.
¿Cómo funciona el foam roller?
A través de un mecanismo conocido como inhibición autógena. Cuando hablamos anteriormente de la FNP (facilitación neuromuscular propioceptiva) ya nombramos al órgano tendinoso de Golgi, que se encarga de controlar la tensión a la que se somete el músculo y enviar señales al sistema nervioso central para que se produzca el reflejo miotático y evitemos así una posible lesión causada por demasiada tensión muscular.


A través del masaje con el foam roller sobre los músculos lo que hacemos es estimular este órgano tendinoso de Golgi, de manera que el músculo se relaja y de esta forma se facilita el estiramiento pasivo del músculo.

La técnica de autoliberación miofascial es muy sencilla: simplemente rodamos el músculo lentamente por encima del rodillo. Podemos trabajar todos los músculos de esta manera, controlando siempre la carga que utilizamos (será la de nuestro peso corporal, pero podemos repartirla ejerciendo más o menos presión).

¿Cuándo realizar la autoliberación miofascial?
La autoliberación miofascial podemos realizarla en tres momentos diferentes del entrenamiento con diferentes resultados:
Antes de entrenar, durante el calentamiento, mejoraremos el rango de movilidad (ROM o range of motion) de las articulaciones. Además, prepararemos al músculo para el esfuerzo activando la circulación.
En la vuelta a la calma, después del entrenamiento, mejoraremos la capacidad de recuperación del músculo.
En el día de descanso o descanso activo podemos utilizarla como terapia para aliviar los puntos gatillo miofasciales o trigger points.

Beneficios de la autoliberación miofascial

* Mayor vasodilatación: mejora de la circulación y, de este modo, mayor cantidad de nutrientes y oxígeno que llega a los músculos.
* Menor adherencia de los tejidos: mejora del estado de lesiones como contracturas y mayor movilidad.
* Relajación del músculo y del hipertono muscular
* Consideraciones al realizar la autoliberación miofascial
* Realizar el masaje sólo sobre el músculo: no aplicar sobre huesos
* No aplicar sobre áreas lesionadas o con heridas abiertas
* No aplicar en personas con problemas circulatorios


Quiromasaje Deportivo

miércoles, 10 de agosto de 2016

Edema Oseo

Hola a todos, en la entrada de hoy me gustaría hablar de una lesión que llevo sufriendo desde hace unos meses y que es más común de lo que creemos. Hablo del temido Edema Oseo.
Un edema óseo es el resultado de una acumulación de fluidos inflamatorios en el interior de un hueso. Puesto que en el hueso, existen una gran cantidad vasos sanguíneos, generalmente la acumulación de líquido se debe a un traumatismo importante, que rompe estos vasos internos y provoca un sangrado dentro del hueso.
Así pues el edema óseo sería una especie de moratón o cardenal en el interior de un hueso.
Aunque la causa suele ser un gran traumatismo, el edema óseo también puede ser provocado por microtraumatismos (impactos repetitivos), tan asociados a la carrera a pie, ya que impactamos alrededor de 8.000 veces contra el suelo en una carrera de 10 kilómetros.
Las localizaciones más frecuentes de los edemas óseos en corredores suele ser en el calcáneo, astrágalo o metatarsianos del pie, o en la rodilla. Cuando el propio hueso (o sus células, los osteoblastos), no consiguen reparar las consecuencias de esa acumulación de líquidos en su interior, es posible que se produzca una lesión en el exterior del hueso, y desgraciadamente este es el primer paso para sufrir una temida fractura de estrés.
La sintomatología del edema óseo corresponde con un dolor localizado en el hueso en cuestión que se agudiza al correr, mientras que disminuye con el reposo. Si la lesión no es tratada convenientemente, el dolor puede manifestarse también en reposo, llegando a dificultar la marcha normal de la persona. Para diagnosticarlo, decir que el edema óseo no es visible en una radiografía normal, por lo que será necesaria una resonancia magnética para ver la lesión.

¿Y como tratamos el edema óseo?


Bueno, aquí es donde os empezamos a decepcionar, como personas, y como amigos del running, ya que os debemos recomendar reposo …. ese gran desconocido y enemigo de los corredores. El periodo de recuperación variará entre 4 y 6 semanas, dependiendo de la zona afectada y de la extensión de la lesión. A partir de las 2-3 semanas se puede empezar a hacer ejercicio sin carga, por ejemplo con la cinta de correr o bicicleta estática. También podría ser interesante para aplacar vuestro síndrome de abstinencia runner practicar algo de aquarunning.


Otras terapias que pueden ser efectivas, a la vez que caras, es la bioestimulación mediante láser o la magnetoterapia, que tendrán como reabsorber el edema y normalizar el estado del hueso. En algunas ocasiones, si el edema es detectado de forma precoz (lo que raramente sucederá si no somos deportistas de elite), una opción sería la de vaciar ese edema, pinchando el hueso y extrayendo la sangre cumulada, pero esto debería hacerse en las primeras horas, antes de que la sangre se haya coagulado.
Espero que no os lesionéis con un edema óseo, y si lo hacéis por favor, reposad lo que os recomienden, ya que el siguiente paso es la fractura de estrés y ahí si que vais a tener que estar parados sí o sí.